martes, agosto 14, 2012

La aviación en el centenario de la república

La aviación boliviana tiene sus inicios en la segunda década del siglo XX. Esta influencia motorizada venida de Europa, pronto mostraría alcances importantes en el conocimiento y difusión de la aeronavegación. Un poco antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cabe señalar, varios países de Sudamérica ya lograron contar con los servicios aéreos.
En el caso boliviano, fue el presidente Eliodoro Villazón, quien decidió contactarse con los hermanos Rapini de nacionalidad chilena. Este acontecimiento se produjo en el año de 1911, gestión la que también llegó la misión militar alemana a encabezada por Hans Kundt. El oficial alemán reorganizó el Ejercito Nacional, pues antes de esta fecha, la instrucción militar estuvo a cargo de oficiales franceses.
Una vez establecidos los hermanos Rapini en La Paz, realizaron las primeras prácticas de vuelo en terrenos de El Alto. Éste acontecimiento ocurrió en 1913, siendo una primera experiencia que terminó en fracaso porque el pequeño avión que se disponía no consiguió despegar.
Cuando transcurría el año de 1915, llegó el aviador Luis Page, de la misma nacionalidad que sus predecesores, con un nuevo aeroplano. Consecuentemente, se hace otro intento de vuelo. Sin embargo, La nave tampoco realiza los objetivos trazados. Luego de esta segunda experiencia, se haría varios intentos de vuelo tanto en Viacha como en Oruro.
A partir de 1916, comenzó a prepararse aviadores bolivianos, con el fin de profesionalizarlos. Ismael Montes, en su segunda presidencia, fue quien gestionó algunas plazas de estudio correspondientes en otros países.
Durante la presidencia de José Gutiérrez Guerra, se intensificó los contratos con gente especializada. Arribaron, entonces, de la Argentina el aviador Jarfelt y el mecánico Andrés Tomsich, quienes inmediatamente se abocaron a la construcción de un avión.
La nueva nave al igual que las anteriores, no logró los objetivos deseados. Vanos fueron los sucesivos y esforzados intentos.
Por lo tanto, producto de la persistencia del mandatario Gutiérrez Guerra, se hizo otro acuerdo internacional, esta vez con norteamericanos. En efecto, en 1919, fueron contratados los servicios del aviador Donald Hudson y el mecánico W. Birren; también se gestionó la llegada de un avión. La nueva nave fue ensamblada en un modesto hangar, sitio en el que posteriormente se fundará la Escuela de Aviación de El Alto.
Luego de todos los antecedentes fallidos, llegó el momento del primer vuelo, efectuado el 17 de abril de 1920. El Aviador Hudson finalmente pudo maniobrar y surcar de forma satisfactoria el aire paceño.
El suceso fue la prueba de que en las alturas de Bolivia se podía volar sin dificultad. El éxito del 17 de abril, despertó en todas las regiones de Bolivia, el entusiasmo respecto a la aviación.
Para la compra y fomento a la aviación, se efectivizaron aportes valiosos de varios sectores de la sociedad. Así encontramos en 1920, por ejemplo, la contribución de los profesores y alumnos de la Escuela Normal de Pucarani, Tal recaudación, estuvo a cargo del notable educador Alfredo Guillén Pinto.
También en Coripata, se realizó una colecta similar para la aviación nacional. Tanto la dinámica Junta Municipal y algunos empresarios de origen italiano, como los señores Juan Fossati y Ambrosio Vigno, dieron su aporte significativo.
Y como una última colaboración de las muchas brindadas por la población, en el mes de febrero de 1926, se efectuó un encuentro de fútbol protagonizado por la “Escuela de Aviación” y “The Strongest”, con el objetivo de recaudar fondos para la aviación militar. En las alineaciones de ambos planteles están los descollantes nombres de: Bascón, Pinilla, Inchauste, Alborta, Urquizo, Estrada, Montes y Eduardo Reyes Ortiz. Esto da a conocer que diversos sectores de la Patria dieron su significativa cooperación.
El 6 de agosto de 1925, Bolivia cumplía los primeros cien años de vida republicana. Es pertinente rememorar que en dicha ocasión la “colonia” alemana obsequió una nave comercial “Junkers”, para que realice la vinculación entre las diferentes ciudades. La tripulación y el avión de transporte, recibieron las más destacadas felicitaciones de la prensa y del público. Este hecho fue antecedente para que poco después se formara la Sociedad anónima denominada “Lloyd Aéreo Boliviano”, la cual instalo su base de operaciones en la ciudad de Cochabamba.
A estos episodios de la historia del país hay que agregar, el papel de los aviadores bolivianos destacados, como son Rafael Pabón, Jorge Jordán, Peña y Lillo, Ernesto Arévalo, René Pareja, Bernardino Bilbao y tantos otros que merecen ser recordados.

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